plaza bicentenario
with el cielo arquitectos - competition - mexico, 2007.12

 

 

Tradicionalmente, los monumentos conmemorativos han exaltado el poder a traves del tamaño, estableciendo una relación arriba-abajo. Los obeliscos, las catedrales, los templos, los palacios, las esculturas ecuestres nos posicionan en una condición de inferioridad ante su grandeza.
Para el bicentenario de nuestra independencia y el centenario de la revolución, proponemos un símbolo que de manera clara y contundente establece una nueva relación con el ciudadano. La superficie dorada, claramente delimitada, aparece como un hallazgo arqueológico urbano que, a la vez que expresa su condición de objeto precioso, atemporal y eterno, actúa como el lienzo en el que se celebra al ciudadano, a la persona, al mexicano. La nación que exalta al ser nacional.
En la nueva plaza, se genera una exquisita combinación en la que de manera simultánea, la gente toma un papel protagónico y el símbolo horizontal se presenta con solemne majestuosidad.
Por otro lado, la total abstracción de la plaza descontextualiza a las personas, los edificios y los eventos que en ella ocurren, proveyendo una experiencia casi mística con la historia de nuestro país re-lanzándonos al futuro.